La semana fue pasando caóticamente, Lana tenía la sensación de estar muchas veces dentro de una película de la que era solo una mera espectadora. Cuando llegó a la oficina,el lunes por la mañana, fue directamente a la reunión con el gerente. En aquella reunión, en la que estaba todo el personal que había acudido a trabajar, se trataron un montón de diversos asuntos, como siempre, pero había uno de ellos que estuvo muy presente y que se habló durante mucho rato. Juanma, uno de los chicos del departamento de creatividad, estaba enfermo, pero tan enfermo que estaba ya en el hospital, entubado por una neumonía bastante grave que venía arrastrando desde la semana que pilló libre a finales de Enero para ir a visitar a un familiar a Toulouse. El gerente estuvo comentando que había hablado cada día, desde el jueves que Juanma había sido ingresado, con su esposa. Ella le iba informando. En uno de esos momentos en los que Lara creía disociar y verlo todo desde fuera, decidió preguntar por qué tanta agitación ante una baja.
-Es normal en esta época del año pillar una gripe que te deje secuelas y la vayas arrastrando el resto del año, no sería la primera baja por eso.
-Si, Lana, así es.- dijo pacientemente el gerente.- pero Juanma está muy mal. Saben que tiene neumonía, pero no saben porque sigue empeorando cuando le están administrando el tratamiento correcto.
-He visto en las noticias que….-intentó decir una compañera de contabilidad…
-Bueno, ya estamos con las noticias.- exclamó algo alterado el gerente.- vamos a centrarnos en lo que tenemos aquí, porque en las noticias se están diciendo muchas tonterías, creo yo.
La reunión terminó en ese punto. El gerente llamó a Lana a su despacho y los demás compañeros se fueron marchando cada uno a su punto de trabajo.
-Lana, ¿qué tal la familia?.-preguntó el gerente al tiempo que se sentaba e invitaba a Lana a hacer lo mismo.
-Bien, ya sabes, deseando que vuelva al pueblo, normal…después de tantos años…
-Lana, no te voy a mentir, lo de Juanma me preocupa bastante. He cortado la reunión porque si se me va de las manos, podemos entrar en una histeria colectiva que no nos lleve a nada bueno..- mostraba la preocupación en sus ojos.- tengo amigos por “allí arriba”.-dijo, refiriéndose a altos cargos.- y lo que me dicen no es nada halagüeño, pero no pueden hacer saltar una alarma sin saber como va a responder el pueblo.
En otro momento de disociación, Lana creyó estar soñando. ¿Realmente de qué estaba hablando su jefe?¿Alarma?..no entendía nada.
-Un momento.- dijo Lana, saliendo de su ensueño.- ¿esa alarma es por la neumonía?¿o de qué estamos hablando ahora?, porque me he perdido hace rato.
-Lana…¿ves la televisión en algún momento de tu día a día?¿has visto la tele en casa de tus padres?
Lo pensó por unos momentos…solo había visto películas y programas deportivos, durante el fin de semana, más películas, alguna serie…pero los informativos, los pasaba, prefería no enterarse de las guerras, las masacres y demás desgracias…al menos en estos momentos de su vida, no quería llenarse de pena ajena.
-Si te digo la verdad, la he visto poco y nada de informativos…
-Vale, ¿has escuchado algo de un virus que ha aparecido en China?
-Ahhh, si, lo escuchamos el primer día, pero apagué la tele, no quiero que mis padres piensen que van a enfermar.- confesó Lana.
-Ay,Lana…tu eterno empeño de proteger a todo el mundo…ese virus está arrasando China, hay sitios en los que llevan ya un mes confinados…
-¿Confinados?¿Encerrados?.-preguntó asustada Lana
-Si, encerrados, pero para todo. No pueden salir de casa, solo para lo más imprescindible. Hay miles de muertes cada día, y todavía no sabemos nada sobre ese supuesto virus.-dijo el gerente echándose las manos a la cabeza.- esto es una locura, Lana, hasta han cancelado el Mobile World Congress.
-Bueno, creo que debemos tener tranquilidad ante todo. Somos los que debemos dar ejemplo aquí. No sé, en el caso de que llegue a España ese virus, nos enteraremos a tiempo para no contagiarnos todo Cristo. Allí, en China, son muchísima gente. Es normal que se contagien muchos. Estadísticamente, es normal.
-Lana, ya ha llegado, tanto en Canarias como en Baleares hay turistas contagiados…en otros puntos del país también hay más gente contagiada-dijo contrariado el gerente.-al menos esa información nos ha llegado.
Después de unos minutos de incómodo silencio, Lana se levantó..
-Bueno, voy a seguir currando,¿no?.- dijo en tono divertido, para romper el momento que se había creado.
-Ok, Lana.-respondió el gerente.- ¿Qué día tienes decidido irte?
-Creo que el viernes 26 estaría bien, así puedo pasar el primer finde en mi casita.
-Muy bien, vamos a trabajar un poquito y lo vamos viendo, Lana.- el gerente levantó la cabeza de los documentos que tenía en la mesa, guiñó el ojo a Lana y siguió con semblante serio.- Ojalá puedas hacerlo como lo planeas.
Lana salió del despacho mucho más confusa de lo que entró. Al llegar a su despacho, practicamente vacío ya, se sentó frente al ordenador y tecleó la palabra “virus”….la sorprendente cantidad de millones de resultados la dejó anonadada. En su cabeza se asentaron palabras que fueron resonando mucho en aquellos días siguientes…coronavirus, confinamiento, muerte…palabras que se repetían en todos los artículos en los que Lana cliqueaba para tratar de informarse.
La semana fue pasando, sin más novedad que la incertidumbre que crecía en la oficina al mismo tiempo que las noticias en las diferentes pantallas en las que cada cual se informaba sobre lo que pasaba en el mundo.
El miércoles a última hora, fuera del horario laboral, todo el personal recibió un email que rezaba tal que así:
“Se informa a todo el personal de la empresa de la reunión con carácter de urgencia que se celebrará mañana a las nueve en punto de la mañana en el despacho de nuestro gerente, D……”
Con ese mensajito de “buenas noches”, ¿Quién era capaz de dormir?
-Buenos días, mamá, ¿Qué tal estáis?
-Buenos días,cariño.-respondió su madre somnolienta al otro lado del aparato.- que tempranito llamas hoy, ¿no, Lana?
-Si, lo siento, ¿os he despertado?
-No, estoy preparando el café, vamos a desayunar ahora. ¿Cómo va el trabajo, hija?
-Bien, mamá, como siempre.- Lana empezó a dudar si hacer la pregunta o no.- Oye…
-Dime,cariño, ¿qué te pasa?…¿tú crees que no sé ya que te pasa algo?…vamos, Lana..
No había quién engañase a su madre, estaba claro.
-Mamá, ¿hay mucha gripe por el pueblo?¿muchos resfriados o algo así?
-Bueno, mira, ayer estuvimos en el ambulatorio y nos dijo el enfermero que había mucha gente enferma, que estaban cayendo con la gripe muchísima gente. Es que no es normal estos calores que están haciendo hija…
-Si que es verdad, mamá.- dijo escondiendo su preocupación Lana.- hablamos esta noche, ¿vale, mamá? Y así hablo con papá también. Un besote a los dos.
-Vale, cariño, después hablamos. Besitos!!
Lana no consiguió lo que iba persiguiendo en un principio, pero logró algo. Al menos sabía que había muchos enfermos en el pueblo, pero era gripe, o al menos eso le había dicho el enfermero a sus padres.
Realmente el clima no acompañaba, hacía mucha más calor que en años anteriores. En la costa podía sobrellevarse, pero en la ciudad el calor era asfixiante en algunos momentos del día.
Salió con tiempo suficiente para comprar por el camino un bollito de crema, de esos que tanto le gustaban, e ir tranquilamente comiéndoselo por la calle, de camino a la oficina. Y que la gente la mirase como cuando era una mocosa y se iba comiendo el pan que su madre le mandaba a comprar.
Llegó a la oficina, entró en su despacho y de lejos vio llegar al gerente. Se dispuso a salir para saludarlo, pero vio que iba bastante acelerado y hablando por teléfono. Lo dejó pasar.
A las nueve en punto se cerraba la puerta del despacho del gerente. Dentro del despacho, unas quince personas esperaban con curiosidad el comunicado urgente…
-Os he convocado aquí hoy para daros una noticia.- empezó a decir el gerente con gesto grave y tono serio.-es una pésima noticia, pero debéis saberla, claro está. Anoche, a eso de las ocho y cuarto de la tarde, Juanma empeoró, su respiración fue colapsando y falleció. Siento decíroslo así, pero no encuentro otra manera.
El revuelo en la oficina fue unánime. La confusión que llegó después fue acallada por el gerente…
-La mujer de Juanma y su hija han sido ingresadas también. Empezaron a tener síntomas el lunes. El martes ya no pude hablar con ella, estaba entubada, hablé con el padre de Juanma. Y él me ha ido informando de todo. Por lo que le han dicho los médicos, ha sido el virus…
-Pero…yo he estado en contacto con él antes de darse de baja…¿tengo el virus ese?.-preguntó un compañero de creatividad.
-Según dicen, si lo tuvieses, tendrías síntomas ya.- le respondió una chica de recepción.- pero yo voy a ir al hospital en cuanto salga, no vaya a ser…
-¿Podemos ir juntos?.-dijo otra compañera.-a ver si lo vamos a tener todos..
Lana miró a su gerente y decidió hablar y tratar de tranquilizar al personal.
-A ver, por favor..-intentó hablar por encima del bullicio que se había formado.-vamos a guardar la calma. Si nos hubiésemos contagiado, estaríamos visiblemente enfermos. Al menos, eso dicen, tendríamos tos, fiebre y nos costaría respirar. Aquí estamos todos bien, ¿no?
-Si, creo que estamos todos bien..-respondió el gerente.-gracias, Lana, por tu calma y rigor. Vamos a intentar trabajar. Nos vamos a ir informando de lo que ocurre, intentad que sea de fuentes fiables, nada de rumores. Y al final de la jornada, nos reunimos de nuevo, vemos si estamos bien y seguimos.
Con ese ánimo de cooperación, que realmente siempre reinaba en la empresa, siguió adelante la semana.
El mazazo de la muerte de Juanma fue una losa que difícilmente pudieron superar. Las siguientes noticias, más duras si caben, decían que no podían acudir a su velatorio ni a su entierro. Lo cual los sumió en un clima de confusión y preocupación más grande.
El fin de semana llegó como un respiro. Un poquito de aire fresco entre tanto aire viciado, tanto rumor y tanto dolor que se iba acumulando en la oficina.
No ayudaba para nada el deber de estar informada en todo momento de lo que sucedía en torno a un virus desconocido de procedencia más desconocida todavía y que lo único que dejaba a su paso era muerte.
El día 9 de marzo había cientos de contagiados en España, confirmados, por coronavirus. Empiezan a surgir noticias de comunidades autónomas que van a suspender las clases en todos los niveles educativos. Solo por dos semanas. Hay al menos veinticinco muertos.
Empezar la semana con tal noticia era, cuanto menos, machacante.
Pero había que seguir.
Lana había estado en contacto con sus padres y hermanos durante el fin de semana. Su madre le había contado que había ido al piso a ventilarlo y limpiarlo un poco. Se le oía con tanta ilusión que podía pararse el tiempo y toda aquella marabunta que las rodeaba cuando hablaba de todo lo que rodeaba a la vuelta de su pequeña al pueblo.
-Cuando yo esté allí no hará falta que vayas a limpiar,mamá, ¿lo sabes,no?.-tentaba la suerte Lana.
-Si,claro, por eso lo hago ahora, hija mía. Tú tranquila.
El día 10 de marzo se acumulan otras tantas muertes en todo el país. Se suspenden las clases durante dos semanas en más comunidades autónomas y hasta se cancelan las Fallas de Valencia. Así mismo, los partidos de fútbol tendrán que celebrarse sin público.
Cada día era un nuevo “cartelón” de noticias a cual más digna de confusión.
Y además era como ver y sentir que el círculo se iba cerrando en torno a todo lo que Lana quería.
La semana se tornaba pesada y espesa. Empezaba a sonar a broma pesada todo aquello. El mismo día que salta la noticia de la suspensión de las clases en buena parte del país, Carla, la otra recepcionista, dice por el grupo de Whatsapp de la empresa que empezó a tener tos en mitad de la noche, le subió rápido la fiebre y decidió irse a urgencias. Cuando les llegaron las fotos de los pasillos de urgencias atestados de gente, los audios de Carla, explicando que llevaba esperando dos horas por una radiografía….un texto en el que decía que la habían ingresado en una planta medio vacía, donde el personal iba vestido de astronauta…todo era tan surrealista, que daba mucho miedo.
Sin querer saberlo, todos sabían que terminaría pasando lo que pasó. Dia 15 de marzo de 2.020.
Inicio del confinamiento en España.
Nota de la autora: lo que se veía venir, llegó. Efectivamente, el covid llega a la vida de Lana, como llegó a todas nuestras vidas. De imprevisto, poniéndolo todo patas arriba y desmontando la versión de la historia que nosotros, entre todos, habíamos montado.
La confusión inicial fue tremenda. En el punto de la historia en el que nos encontramos, lo va a seguir siendo. Y va a provocar cositas por varios flancos en la historia de Lana.
Por si hay alguien despistado por aquí que quiere leer la historia desde el principio, AQUÍ dejo el link de Lana(1). A partir de ahí, podéis encontrar todos los capítulos de esta historia.
Como siempre, espero que os guste. Hacédmelo saber, por favor. Gracias por seguir ahí.