Todos los fuertes impactos necesitan un periodo de reflexión.
Hace muy poco que me he dado cuenta de que mi 2.024 va a ser un año duro, no porque yo quiera, pero todo apunta a ello. El mes de enero siempre transcurre con el mismo chascarrillo…»dura 170 días..» y no os voy a decir lo contrario, pero ahora, mirándolo desde febrero, me parece que hubiera pasado en un suspiro.
De lo poco que llevamos de año, he podido captar algunos mensajes importantes. Si creí que en el 2.023 aprendí es porque no he aprendido nada…y en este lo voy a aprender todo a la fuerza.
Y de eso se trata la vida. Hoy no os voy a contar ninguna historia ajena, ningún relato romántico por el 14F, ni tampoco ninguna encuesta literaria. Hoy os voy a dar mi más sincera opinión sobre una película que está, afortunadamente, triunfando en el mundo.

Allá por los 90, vivimos con expectación el estreno de un film dirigido por Marshall (¡Viven!, Frank Marshall,1993) en la que Hollywood, en esa peculiar forma que tienen ellos de ver la vida, nos daba una visión bastante fallida y sensacionalista de lo ocurrido en los Andes en el fatídico 13 de Octubre de 1972, en el que el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya se estrelló en la famosa cordillera sudamericana.
Después de aquella versión, que jamás fue aprobada por los supervivientes, y alguna que otra película para televisión en la que no se ahondaba más allá del morbo del tema del canibalismo, no habíamos tenido más noticias sobre este asunto. Fue en 2.008 cuando J.A.Bayona, afortunadamente para todos nosotros, se obsesiona con el libro homónimo a la película, escrito por Pablo Vierci (amigo y compañero de muchos de los chicos que viajaban en aquel avión), y decide embarcarse en uno de sus grandiosos proyectos y adaptar la novela al cine.

En 2.023 ve la luz «La sociedad de la nieve», con un rodaje de más de dos años, cientos de personas implicadas en él y el resultado de una película que, aunque todavía no lo sepamos, era necesaria en este momento para esta sociedad.
Más allá del elenco de actores y actrices, jóvenes, noveles, algunos de ellos sin experiencia en la gran pantalla. Todos ellos de habla hispana. Un casting hecho a conciencia, buscando no solo parecido físico, también queriendo acercar personalidades…y acertando en muchos casos. Personajes muy cercanos, perfiles muy humanos, tanto que asustan hoy en día.
El argumento lo conocemos. O creíamos conocerlo, porque hemos podido descubrir detalles que siempre se habían obviado, ignorando completamente la versión de los sobrevivientes. Solo un arduo trabajo como el del escritor y el del equipo de Bayona han hecho posible que conozcamos punto por punto a cada uno de los que viajaban, por desgracia, en aquel vuelo a Santiago de Chile.

En nuestros días, llenos de pantallas luminosas, bailes en las redes, guerras, muertes, sangre derramada por religiones intolerantes e ideologías retrógradas, pensamientos que nos llevan al más oscuro de los sentimientos, vicios, caras ocultas y víctimas, siempre muchas víctimas, de todo lo anterior…de repente, nos topamos con esta historia. Una historia muy conocida por aquellas latitudes, en las que los niños crecen sabiendo de la existencia de aquellos héroes de los Andes, desconocida para el resto de la juventud mundial. Con lo que esto conlleva. Una juventud perdida, sin motivación ni empatía. Una generación que vive el día a día sin pensar en el futuro, porque dan por hecho que va a ser nefasto. Siempre con excepciones, claro está.
De la nada esta película. Un bombazo en las vidas de los jóvenes. Una revolución en las redes. Infinitos vídeos de sus protagonistas y también de los verdaderos supervivientes, entrevistas, premios, edits, historias, likes, follows, cuchicheos, chismes, de todo…la juventud se mueve por olas y Bayona ha creado un tsunami con LSDLN.

Quiero pensar que todos los que participan de esta ola han visto la película. Han dejado que se cuele por sus poros un poquito de esa magia que este equipo ha hecho tras esa pantalla. Espero que hayan dejado que esa luz que esta peli desprende, pero no la de la pantalla, entre en ellos hasta hacerles ver lo importante de verdad en este cuento en el que estamos, llamado vida. Quiero pensar que han captado el mensaje (contado desde la profunda voz de Enzo Vogrincic, en su papel protagonista como Numa Turcatti),de la verdadera sociedad de la nieve, aquella que los supervivientes ahora nos cuentan que se formó allí arriba, en la montaña. Aquel pacto de extrema humanidad que permitía que los otros se alimentaran de los cuerpos de los fallecidos para permanecer vivos. Quiero pensar que todos han sacado un aprendizaje más allá de las lágrimas y el sufrimiento que supone ver la película, el aprendizaje de la amistad verdadera, de la empatía, del dolor ajeno y el apoyo incondicional. La bondad desinteresada y el poder de la humanidad por encima de todas las adversidades.
Como decía al principio, mi 2.024 ha empezado bien fuerte. Ha llegado para enseñarme. Y Bayona en cada una de sus películas también me enseña. Me pasa siempre. Lloro…lloro…lloro…y después asimilo lo que aprendo llorando sus pelis. En esta, mi aprendizaje es tan sencillo como que la vida es solo una, estamos aquí para ser felices, amar a la gente que nos ama, ayudar lo más posible y facilitar el camino a los demás. Incluso cuando ese camino está cercano a su fin.

Por aquí os dejo enlaces de interés.
Libro «La sociedad de la nieve», Pablo Vierci, 2008 AQUÍ
Curiosa entrevista con Roy Harley, uno de los que volvió AQUÍ
Artículo en «La Nación» AQUÍ































































































