Os deseo a todos y todas que siempre tengáis la posibilidad de tener un libro en vuestra mesita de noche. Un libro que os haga despegar de vuestros problemas, mirar el mundo desde otra perspectiva y poder ser mejores personas y, por tanto, más felices.
Hace tiempo que quiero hablarte. Hace mucho que quiero contarte cosas que no ves. No las ves simplemente porque no quieres. Desde hace mucho ya no respiras para vivir, lo haces porque es un acto reflejo y tu cuerpo sigue haciéndolo, no por tu voluntad.
Quisiera decirte que la vida es mucho más de lo que tú estás sintiendo. Que la vida regala momentos a los que tú les vuelves la cara, porque piensas que no te los mereces. Casi no recuerdas cuando tu paso por este mundo se volvió tan doloroso, pero seguro que jurarías que fue justo al nacer.
La vida duele, si. Pero algunas más que otras.
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Hay vidas punzantes, sin tregua, sin espacio para coger aire. Sin resuello. Una pelea continua. Estrés, dolor, ansiedad, pena, malos pensamientos, malos actos, enfermedad…
Hay vidas que te llevan, casi sin sentirlo, a la más miserable soledad, aún estando rodeado por miles de personas. Te arrastran a ese estado de la mente en el que no ves nada positivo, nada bueno, nada que pueda llenar ese vacío en tu pecho. Nada.
Esas vidas en las que tu cabeza todo el día está encerrada en una tormenta. Entre rayos y truenos, muchos truenos. Todo el día pensando, todo el día maquinando…pero nada bueno. Críticas. Insultos. Malas palabras. Palabras hirientes. E incluso malas acciones.
Daño. Solo quieres hacer daño. Todo el que la vida te hace a ti. Y así andas. Sol@.
Creyendo que tienes amigos, cuando esas personas te utilizan a su antojo. Pensando que nadie te quiere, para alimentar ese odio que no te deja acercarte a los que te aman de verdad. Llorando y engordando problemas que no deberían serlo, porque no son tuyos. Y haciendo daño a quien jamás te lo haría a ti.
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Pienso en como hacerte salir de esa tormenta. Pero, de repente, me doy cuenta que la tormenta eres tú. Has hecho tan grande tu daño, tu dolor…que ya nadie puede hacer nada por ti.
Seguirás sol@. Hasta que quieras. Hasta que ahuyentes las nubes negras que oscurecen tus pensamientos y sentimientos. Esas mismas que no dejan que quien te quiere de corazón se acerque a tu lluvia, aunque sea para llorar contigo.
Esta semana, a diferencia de las anteriores, viene cortita de novedades. Sin embargo, como para compensar esa diferencia, pintan muy bien. Mucha fantasía, quizás para evadirnos de la dura realidad que nos toca vivir de vez en cuando.
Como ya es costumbre, intento poner el enlace a su preventa, y también intento poner enlaces variados, de distintas tiendas y webs. Como os digo siempre, si sabéis de alguna tienda con precios y/o promociones interesantes, podéis dejarme un comentario o enviarme un mensaje.
Vamos con esas novedades.
Día 18:
La bruja de la vista,Las tierras embrujadas 1, Susan Dennard (Hidra), Preventa AQUÍ. (Fantasía). 276 páginas. Conoceremos la primera de las aventuras de la orden de las brujas de la visión, esta vez en su viaje hacia el interior de la montaña. De la que nunca volverán. Solo Ryber puede salvar a sus hermanas brujas.
La princesa de invierno, Paula Gallego (Kiwi). Preventa AQUÍ.(Ficción Juvenil) 688 páginas. La princesa Elara decide ocultar su identidad para presentarse al torneo que el rey Soren ha convocado para encontrar un@ compañer@ para gobernar su país. Heredera de mujeres fuertes y guerreras, Elara, intentará ganar ese torneo para poder reinar en su pueblo también.
La niña raíz, Ariel Andrés (Edelvives),Preventa AQUÍ. (Infantil). 47 páginas. La niña raíz emprende un viaje de investigación porque la falta de lluvia está haciendo mucho daño a sus amigos. Llegará hasta las montañas para descubrir el motivo de esta carencia.
El señor de las sombras, Daniel Bautista (Edelvives),Preventa AQUÍ. (Misterio/Terror). 216 páginas. Una red de trata de mujeres, una desaparición, brujería…elementos de una trama finamente tejida por el autor para atraparnos en su lectura.
Día 21:
El disparate de amenazar a Lord Candem, Ruth M. Lerga (Selecta), Preventa AQUÍ. (Romántica). 176 páginas. El miedo de Esther a casarse con alguien desconocido la llevará a hacer lo impensable por evitarlo, sin pensar en sus consecuencias.
Y hasta aquí lo poquito que nos ofrece esta semana post vacacional. Creo que es poquito pero intenso. Y sobre todo quiero, desde mi modesto rincón, agradecer a esos autores y autoras que siguen escribiendo para incentivar la lectura entre los más peques. Son el futuro y la lectura no puede perderse por la tecnología, al contrario, debería ser aliada de dicha misión. Dejad que vuestros hijos e hijas tengan siempre un libro a mano, adaptado a su edad, dejad que os vean leyendo…la curiosidad obrará y cogerán el libro y leerán, o simplemente verán las ilustraciones. Pero solo es el principio. De ahí a que os pidan libros en su cumple o en otras ocasiones especiales, va un paso.
Esta semana, aunque un poco tarde, os traigo las novedades. Como vais a poder comprobar, viene llenita de fantasía, ficción y mucho humor. Espero que os gusten y encontréis alguno, o muchos, que marquéis en vuestra «Lista de deseos» y podáis disfrutarlos.
Día 11:
El laird destarrado, Laura Frantz (Libros de Seda), Preventa AQUÍ, (Nóvela Romántica). 416 páginas. Tras la inesperada muerte de su joven esposa, Magnus McLeish y Lark MacDougal, se ven envueltos en una espiral de acusaciones que los llevará al destierro forzoso al nuevo mundo. Descubre de la mano de Laura Frantz la romántica historia del laird y la «chica de las abejas».
Diseñando melodías, Sheryl Bowman, (Edic. Kiwi), Preventa AQUÍ. (Novela Romántica). 304 páginas. Puede que el amor no sea suficiente, pero hay quien dice, que es para siempre. Con ese lema, las críticas hacen que despierte nuestro interés por otra historia de amor, bien distinta a la anterior.
Verdades a la cara, Pablo Iglesias (Navona Edit.) Preventa AQUÍ. (Biografía).320 páginas. Pablo Iglesias hace una retrospectiva de su vida política y personal de estos años pasados. Tratando temas tan dispares como la compra de su casa o el «tira y afloja» a la hora de formar gobierno en coalición con Pedro Sánchez.
El año del vértigo, Federico Jiménez Losantos (Espasa), Preventa AQUÍ. (Ideología política). 400 páginas. Jiménez Losantos nos brinda su particular análisis del panorama político desde mayo del pasado año hasta ahora.
Día 12:
Bajo la luz mortal, La era de la oscuridad 3, Katy Rose Pool (Umbriel), Preventa AQUÍ. (Fantástica) 448 páginas.
«Un exitoso final para una trilogía brillante sobre la esperanza humana y la conexión.» -Kirkus Reviews. Así concluye la crítica de Kirkus sobre esta tercera entrega de La era de oscuridad de Katy Rose Pool. Suena muy interesante.
La ciudad enmascarada, Genevieve Cogman (Umbriel), Preventa AQUÍ. (Histórica ficción). 352 páginas. Genevieve nos vuelve a envolver en una nueva aventura de Irene, la bibliotecaria espía, y su aprendiz Kai, lo cual no suena a mal plan.
Con amor, Creekwood, Becky Albertalli (Puck), Preventa AQUÍ, (Juvenil,LGBTQ+) 160 páginas. Imprescindible para fans de la autora y sus otras obras. Frescura, diversión e improvisación aseguradas en esta novela corta de Becky, que no podemos perdernos.
La parca infinita, Adam Silvera (Puck), Preventa AQUÍ.(Juvenil fantástica). 544 páginas.
«Adam Silvera ha construido una fantasía urbana tan compleja, tan entrelazada con nuestro mundo moderno e hiperconectado y sus problemas cotidianos, que creerás que los Portadores de Hechizos de Nueva York son reales. Una travesía mágica con un elenco de personajes con mucho corazón.»…-MARIE LU, autora best seller #1 del New York Times. Poco más hay que añadir al comentario de Marie Lu.
La traición de Camelot, El engaño de la princesa 2, Kiersten White (Puck), Preventa AQUÍ. (Juvenil fantástica). 384 páginas. Kiersten White da una vuelta de tuerca a la leyenda del Rey Arturo dándole todo el protagonismo que merece a la reina Ginebra. Traiciones, romances y, sobre todo, mucha magia, para los jóvenes (y no tan jóvenes) de casa.
Día 13:
Mis dos libros salvaheridas, Albert Espinosa (Grijalbo), Preventa AQUÍ, solo ebook. (Autoayuda). 375 páginas. El autor incluye en este pack sus dos libros insignias «El mundo amarillo» y «Estaba preparado para todo menos para ti», en los que cuenta su experiencia durante y después de estar enfermo de cáncer.
Si me dices que no, Ava Draw (Montena), Preventa AQUÍ. (Romántica). 336 páginas. Un enredo amoroso y con muchos toques de humor directamente sacado de Wattpad..¿te lo vas a perder?.
El clan de los libreros magos, Garth Nix (Roca Edit.), Preventa AQUÍ. (Fantasía juvenil). 384 páginas. El maestro de la novela fantástica juvenil, Garth Nix, nos trae una nueva novela que nos atrapará dentro de una búsqueda incansable.
Academia de madres. El origen, Nachter (Edic. Martinez Roca), Preventa AQUÍ. (Humor). 176 páginas. El particular humor de Nachter nos trae la historia de Madre y la fundación de su Academia de madres. Buen rato asegurado.
Pondré los colores, Miss Raisa (Montena), Preventa AQUÍ. (Poesía).160 páginas. Pequeño libro de poesía protesta, deliciosamente escrito por Miss Raisa, joven de origen marroquí que vive harta de los estereotipos y tabús de España. Antirracista y feminista, nos encanta su manera de escribir poesía.
Los feroces, Francesca Serra (Croosbooks), Preventa AQUÍ, (Ficción juvenil). 592 páginas. La vida en las redes sociales puede hacer que Garance pierda el control de su vida real. Mensajes, filtros, historias, post y ciberacoso. Tema de actualidad para el público al que le apasiona.
Hechicero, la parábola de Ellor, Carlos Sisí (Minotauro),Preventa AQUÍ. (Fantástica). 362 páginas. Una nueva oportunidad de adentrarnos en el fantástico mundo creado por el autor, esta vez para descubrir lo que revela Ellor en su parábola.
Ojalá, Defreds (Espasa), Preventa AQUÍ.(Poesía).168 páginas. Defreds nos sorprende esta vez con un «cuento planetario» en el que cada planeta tiene sus características especiales…fobias, filias, personalidad, cualidades y defectos. A partir de esas características, nos irá introduciendo en sus historias, por las cuales gira su universo. Nunca defrauda.
La lista de la suerte, Rachael Lippincott, (Nube de Tinta), Preventa AQUÍ. (Juvenil).216 páginas. Tras la muerte de su madre, Emily, encuentra una lista con todo lo que esta quería hacer el verano en el que tenía justamente su edad. Emily decide hacer realidad todos aquellos deseos…
El hombre celoso, Jo NesbØ (Reservoir Books), Preventa AQUÍ.(Thriller). El maestro del thriller moderno nos vuelve a sorprender con una novela llena de piezas que se van engarzando hasta dar con la clave.
Mucha teta. Manual de lactancia materna, Alba Padró Arocas (Grijalbo Mondadori), Preventa AQUÍ (en ambas versiones, kindle y tapa blanda).(Maternidad) 344 páginas. Alba nos brinda toda su ayuda en este manual de lactancia materna en el que podrás encontrar todo tipo de trucos, soluciones, recursos e información clave a la hora de dar de mamar a tu bebé.
Tú serás mi muerte, Karen M. McManus (Alfaguara),Preventa AQUÍ. (Thriller). 368 páginas. Un mal día, una mala casualidad, un crimen, muchas cosas en común…y una de ellas,el muerto. Con esas claves, Karen pone en juego a tres amigos separados por la vida y sus circunstancias.
LOL Retos divertidos 2. Escape Book: La mansión encantada, LOL Retos divertidos (Destino Infantil y Juvenil), Preventa AQUÍ. (Infantil y juvenil). 144 páginas. Esta vez, Chiqui y Libi te invitan a vivir su aventura con ellos. Y explorarás una auténtica mansión encantada…
¡Mamá y yo estamos hasta el moño!, Bea Taboada (B de Blok),Preventa AQUÍ. (Cómic). 48 páginas. Un homenaje divertido y ameno de la autora a las madres, a todos los tipos de madres, claro!
Día 14:
Los animales de ciudad no lloran, Graziella Moreno Graupera (Alianza de Novelas), Preventa AQUÍ. (Novela Negra). 314 páginas. El caso que une y enfrenta a Víctor y Olivia como abogados esconde muchos más secretos de los que parece. Descúbrelos de puño y letra de Graziella en esta novela.
Noches de helado y vermut, Ángeles Valero (Selecta),Preventa AQUÍ, solo en versión kindle.(Romántica) 324 páginas. La curiosidad que Gabi y Álvaro sienten el uno por el otro les lleva a acercarse más cada día…huele a final feliz..
Día 15:
El corazón del fantasma, Kelly Creagh (Munyx), Preventa AQUÍ. (Romántica). 430 páginas. Retelling del famoso «Fantasma de la Ópera» en el que Kelly nos sumerge de manera fascinante. Engancha…
Y hasta aquí esta semana. Siempre pienso que se me queda alguno, no ya olvidado, a veces ni tan siquiera descubierto. Pero lo bueno de la lectura es que siempre te sorprende, por eso me gusta pensar que POR SUERTE se me olvida algún estreno. Que tengáis buen resto de semana. ¡¡Nos leemos en breve!!
No podía creer todo lo que estaba pasando. El día de hoy lo recordaría de por vida, era lo único que ahora mismo tenía seguro. Todos sabemos que ser niño, joven, adolescente…hoy en día ya es un problema. Pero el día de hoy, había traspasado todos sus límites.
Si la cabeza no había terminado de explotarle, todavía recordaba que hoy era miércoles. Ese asqueroso día en el que ya empiezas a estar para el arrastre en lo que queda de semana. Se había despertado normal, con el mismo sueño (más propio de un oso en época de hibernación) que recordaba tener desde que empezó su vida académica…allá a los tres años…
Se pegó un duchazo rápido, para ir espabilando las neuronas que le quedaban vivas después de acostarse a las dos…es que Kevin no dejaba de retarle en aquel nuevo juego que se habían descargado el sábado, era genial, pero lo estaba matando de sueño…si su madre se enteraba, si que lo iba a colgar…jajajaja…
En el desayuno ya vio caras raras, pero no les hizo mucho caso porque eran las de sus hermanos pequeños. Ambos de siete años, mellizos, rubios ideales y con más mala ostia que el Joker. Así que verles caras raras a aquellos enanos, tampoco era tan extraordinario. Lo que si era extraordinario es que su madre no le recordara que tenía que pasar a recogerlos a la salida del cole, ya que los miércoles los enanos salían más tarde, justo cuando él salía del instituto.
Pero tampoco le dio mucha importancia. Repasó la mochila, cogió el bocata, se puso los auriculares y se marchó.
Rasheed Kemy/Unsplash
Su madre le decía constantemente que aquella costumbre suya de ponerse los auriculares les traería problemas un día de estos. Ella la tildaba de una costumbre que alimentaba el aislamiento personal que hoy sufrimos todos. Le llamaba antisocial cuando se ponía los auriculares.
Pero a él le daba todo igual. Necesitaba su música para seguir en este cuento tan gris en el que se había convertido la vida. Desde que dijeron aquello de la pandemia…ya nada había sido igual. Primero nos encierran (¿Sabéis lo que es soportar a dos leones encerrados en casa?=mellizos confinados), después nos empiezan a poner normas que se contradicen unas a otras, por supuesto instauran un toque de queda (en el cual casi le ponen una multa, figuraos, por cuatro minutos…menos mal que estaba entrando al portal de casa), todo el curso telemáticamente, cuando no hay medios para ello (unos profes se comunicaban por whatsapp, otros por instagram, algunos por email) creando tal guirigay que al final el que no pasó de curso fue porque no quiso, porque pasaron casi todos. A todo esto, mascarilla desde el primer día. ¡Que agobio!, y venga a decir que era por nuestro bien… Cuando ya fueron relajando las medidas, poco a poco, se pudo empezar a salir con relativa normalidad. Las mascarillas casi no las usamos entre amigos. Estámos todos bien!
Nos recalcan mil veces las medidas, que si la distancia, la higiene y las mascarillas. Pero al final hacemos como siempre. También hemos oído mil veces que la culpa de que el virus siguiese subiendo era de los jóvenes, pero importaba bien poco. Bastante tenemos con lo que tenemos encima.
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Ahora casi todo era normal. Si no fuese por aquel coñazo de la mascarilla.
Por eso, aquel frío miércoles de febrero, tocaba a primera hora la siempre interesante y amena clase de Valores Éticos, con el omnipresente Don Alfredo, que cumplía innumerables funciones dentro del centro, casi siempre adjudicadas por él mismo, eso si.
Aquello parecía no tener fin. Estudiar «La libertad» en los tiempos que corren, no era muy normal. Los de las últimas filas empezaron a pasar del tema e incluso alguno se puso a comer pipas (a primera hora comiendo pipas, eso si que es digno de estudio) , hubo quien dio hasta cabezazos del mismo sueño, ¡las contracturas de cuello aquella mañana fueron épicas!, pero también hubo quien atendió y tomó apuntes y todo. Don Alfredo estaba casi terminando de dar las últimas indicaciones para la redacción que tenían que presentar el próximo miércoles cuando sonó la alarma anti incendios.
De vez en cuando, los pipiolos de primero la accionaban, incluso ya habían castigado a unos cuantos. Pero les daba igual todo y seguían haciéndola sonar. Sobre todo en el cambio de clases. Por eso, Don Alfredo, se limitó a empezar a recoger tranquilamente sus cosas y mientras terminaba de decir como había que hacer la maldita redacción.
Entonces pasó la primera chica gritando. Todos se miraron. Caras de sueño, asombro, confusión… Nadie sabía que pasaba… Don Alfredo mandó a Miriam a su sitio, que ya se había levantado a cotillear, y se asomó él mismo al pasillo. Por una milésima de segundo, la cara del profesor fue de pánico puro y duro. Después volvió a su estado natural de indiferencia ante todo. Se volvió a sus alumnos y dijo: «Recoged vuestras cosas e id saliendo en orden y despacio».
Entonces si que fue una locura. Ni hubo «despacio», ni hubo «orden» e incluso alguno dejó sus cosas en clase. Intentaron salir todos a una, lo cual es físicamente imposible y tuvieron que parar y salir medianamente ordenados, no sin codazos y empujones. Todo entre gritos, risas histéricas y muchos nervios. Al salir, pudieron comprobar que la parte final del pasillo no se veía por culpa de un humo negro y espeso que cubría la parte superior, no sabían de donde podía venir, pero Don Alfredo tampoco estaba dispuesto a que lo averiguasen, porque los echó rápidamente hacia el exterior del recinto.
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Al salir pudimos ver que ya había bastante gente en el patio. Algunas chicas sentadas en el suelo, mientras otras les echaban agua en la nuca. Algunas estampas de ansiedad. Empezaron a sonar las sirenas en la lejanía. Un grupo de profesores fueron corriendo a abrir la puerta de atrás, la grande, cuando instintivamente una decena de alumnos y alumnas trotaron detrás de ellos. Evidentemente, no iban a dejar que saliésemos, iban a abrir la puerta para que los servicios de emergencia entrasen. Los primeros en entrar fueron los polis, ellos siempre en todos los saraos…Empezaron a poner orden y tal. Que pesaos. Después entraron los de las ambulancias, los sanitarios, se dirigieron rápidamente a las chicas que estaban peor, había una desmayada y otra que no dejaba de gritar (aunque no se le entendía lo que decía). Tras un rato esperando la entrada de los bomberos, nos informaron que habían entrado por la puerta principal, para poder rescatar a las personas que habían quedado atrapadas.
Un momento, ¿gente atrapada?, pero si estábamos todos allí…a ver.. había un montón de gente. ¿Estábamos todos? esto empezaba a ser confuso.
Un momento, otro. Los mellizos…¡los mellizos!. Estaban en el cole de al lado, el edificio adyacente era su cole, debían estar también en su recreo. Le pidió permiso a la Seño Alicia, la de Educación Física, y esta le acompañó a la puerta pequeña que compartían ambos centros, allí había un poli haciendo guardia (no nos fuésemos a escapar al otro cole, vaya) y le explico la situación. El poli abrió la puerta y pudo ver una situación similar a la que allí mismo se vivía, pero mucho peor, los alumnos del cole eran mas peques, incluso los mayores, los «veteranos» de sexto. Los profesores y profesoras intentaban, con ayuda de los polis que había allí llevar más o menos todo lo más calmado posible, pero era difícil.
El policía cerró la puerta a su espalda después de apartar a varios críos de alrededor y allí quedó, a la búsqueda de dos enanos maliciosos, rubios y peligrosos. Entre cientos de cabecitas aquello era como buscar azúcar entre la sal. Pasó por el grupo de los más mayores y siguió hasta el fondo, entonces vio a la que fue su profesora en primaria, Doña Carmen, y fue a preguntarle por los mellizos. Ella le dijo que los había visto por allí cerca, pero aquello era una locura llena de gritos, llantos, risas. Lo que viene siendo un recreo, si, pero fuera de hora, más largo y además con un hecho extraordinario dentro de las clases. Había niños gritando que querían ir con su madre, otros que tenían miedo de la policía, había algunos que jugaban como si no pasase nada..
Al fin, cuando ya creía que todos los niños del cole tenían la misma cara, le pareció ver a uno de los mellizos. Estaba sentado en uno de los escalones de entrada. ¿Estaba llorando?¿qué pasaba allí?…cuando se acercó, al enano se le iluminó la cara, se puso visiblemente feliz y hasta lo abrazó.
-¿Qué te pasa, enano?¿por qué lloras?- le preguntó intentando calmarlo.
– Iván venía conmigo de la mano cuando salimos corriendo de clase, pero de repente, ya no estaba. Ahora están buscándolo, porque aquí no está, en el patio.
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Aquello empezaba a hacerle rechinar los dientes. Era una costumbre que su madre intentaba quitarle por todos los medios, incluso llevándole a psiquiatras, pero nada. En cuanto se ponía muy nervioso, empezaba a rechinar. Y aquello era para ponerse nervioso. Le dijo al enano que no se moviese de allí, que iba a preguntar a la poli.
Se acercó a una policía que vigilaba que nadie accediese al interior del centro, esta actuó según su función y le dijo que no podía entrar. Entre el griterío de los alumnos, intentó explicarle que uno de sus hermanos menores había desaparecido y no sabía nada de él. Entonces la agente la dijo que todavía estaban buscándole, pero que no estaban seguros de que no estuviese en el patio, como había tanta chiquillería allí.
Evidentemente, aquello se había descontrolado. Si ahora mismo hubiese niños allí de tres colegios a la redonda, nadie se daría cuenta. Seguro. Se dio la vuelta, con el mayor de los desánimos encima, e intentó disimular cuando vio que el enano estaba mirándole.
-¿Quieres ayudarme a buscar a Iván? -le dijo, sacando fuerza de donde no sabía.- la poli necesita ayuda, venga, vamos.
Los ojillos claros de aquel pequeño se iluminaron y se puso en pie dispuesto a lo que fuese.
-¿Dónde os ponéis normalmente en el recreo?¿Hay algún sitio que os guste más?
Antes de formular la pregunta, ya sabía la respuesta. La fuente. Era evidente, la fuente era un punto caliente en cualquier recreo que se precie. Con todo este tema de la pandemia, habían cortado el agua en las fuentes públicas y en las de todos los recreos, pero hacía dos semanas que habían puesto en marcha la fuente del recreo de nuevo. Tras un limpiado profundo y una revisión exhaustiva, la fuente parecía nueva. Y, por supuesto, sus admiradores estaban esperándola. La fuente y sus alrededores eran siempre un centro de juegos, ya fuesen de agua o no, ya que en la última inauguración, la fuente llevaba incorporado un profe vigilante que cuidaba de que nadie bebiese de los chorros, la fuente solo servía para rellenar las botellas que cada alumno debía traer de casa. Lo cual dificultaba bastante el tema de los juegos de agua.
Al acercarse a la fuente no vieron nada. Por precaución habían cortado el agua de la fuente y no había niños jugando por allí. La fuente estaba anexa a un pequeño cuarto, el de mantenimiento, y formaban una de las esquinas del recreo. En una de las pasadas, vio que el enano le señalaba la puerta del cuarto. Estaba abierta. Se acercó con cuidado y antes de entrar gritó el nombre del otro enano «¡¡Iván!!». Al entrar aquello estaba oscuro y había humo, tras sacudir un poco con las manos y decirle a su hermano que se fuese, pudo ver, con mucha dificultad, a un niño sentado en un rincón.
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Para él era evidente que era su hermano, pero ya no sabía si eran las ganas que tenía de que fuese él o no sabía ya nada.. En cuanto se acercó, aquel pequeñajo, realmente parecía más peque que Iván, se lanzó a su cuello llorando. Sin preguntar ni decir nada, salió rápidamente del cuartucho con el chiquillo colgado del cuello. Al salir, lo puso en el suelo y descubrió que, efectivamente, era Iván. La alegría que sintieron los tres se vino pronto abajo, tan pronto como Iván se desmayó. Le pidió a Fernando, que así se llama el otro enano, que no se moviese de allí, que iba a por un médico.
Se acercó corriendo a la policía de antes y le dijo que había encontrado al niño que andaban todos buscando allí dentro, que necesitaba ayuda inmediata, que se había desmayado y no sabía que hacer. La poli empezó a hablar por el walkie, le dijo que le indicase donde había aparecido su hermano. Él le señaló a la fuente. Aparecieron tres sanitarios en la puerta que daba acceso al centro y fueron detrás de él hasta que llegaron donde estaban los mellizos.
Ahora ,mirándolo desde lejos, podía darse cuenta de que uno de sus hermanos había estado en el incendio, dentro del edificio, tenía la cara y las manos sucias por el humo y las cenizas. Su respiración era lenta y dificultosa. Todavía no podían saber cuanto llevaba allí. Se asomó al cuartucho de mantenimiento y vio que la puerta que comunicaba con el centro estaba abierta, debía haber escapado por allí.
Su móvil empezó a sonar. Aquello era impensable, porque dentro del instituto estaban prohibidos, pero él llevaba puesto uno de sus auriculares y podía escuchar el tono de llamada. Descolgó y escuchó la voz de su madre, sollozando, al otro lado. «Estoy en la puerta del cole, solo dime que estáis los tres bien»
Nueva Tribuna
Miró por un momento a Iván, que iba recuperando poco a poco el aliento y le dijo lentamente a su madre que si, que los enanos estaban con él y todo estaba bien. La llamada empezó a sonar entrecortada y escuchó a unos bomberos gritando al otro lado del patio. Los sanitarios que estaban con ellos dijeron que había que moverse rápido, no sabía que estaba pasando. Otra vez.
Vaya día de mierda. Los silbatos empezaron a sonar estruendosamente, intentando que todos los niños fueran hacia la puerta que conducía a la calle, que al parecer ya tenían cortada, cuando sonó un crujido enorme, seco y rotundo. Nos giramos y se había caído medio colegio. Lo primero que viene a la cabeza es aquello de las cámaras ocultas…¿Dónde están?¿En que momento han empezado a grabar aquella peli en nuestro cole? ¿Cuándo va a estar todo de nuevo «normal»?¿Nadie sabe que las bromas tienen un principio y un final? ¿Holaaaaa?
Al salir a la calle, pudimos ver a muchísima gente allí esperando. Se supone que eran madres y padres, no quería pensar que ahora viniesen también los de las mafias del este europeo a llevarse niños. No estaba la cosa pa chistes.
Los llevaron de cabeza a la ambulancia. Le dijo a uno de los sanitarios que su madre estaba en las cercanías del cole, que si podía llamarla. El médico dio su visto bueno y al cabo de unos minutos su madre llegaba al cordón policial y, tras identificarse, la dejaron entrar.
La sensación de querer salir corriendo. De querer correr sin mirar atrás. De no saber nada de la vida. La horrible sensación de que la vida no te aniquila en dos segundos porque no quiere. El miedo. La ansiedad. Estaban allí y aquello podía ponerse peor, podía explotar todo por los aires. Empezó a sentirse mareado. Sentir los latidos del corazón en los oídos, en la lengua, en la garganta, retumbando en las muñecas, no era agradable. Su madre vino a abrazarle y le temblaron las piernas. Ella le invitó a sentarse en el suelo. Y a respirar tranquilo. Vino una enfermera vestida de naranja y le puso una mascarilla de oxigeno. Tenía frío, pero no sabía si lo hacía. Se dejó caer hacia atrás. La vida lo había mascado, tragado y cagado en pocas horas. Aquello había sido agotador. Y todavía era miércoles. Y él solo tenía 15 años. Solo 15. La vida.
Esta semana que hoy estrenamos viene cargadita de novedades, os las dejo por aquí, junto con algunos detalles.
Día 4:
Los cuatro evangelios, José Luis Calvo Martínez (Trotta), Preventa AQUÍ. 616 páginas, tapa dura.
La maravilla de los unicornios, Diana Cooper (Obelisco), Preventa AQUÍ. (Fantástica).312 páginas. La autora nos cuenta los mitos y leyendas que rodean a estos seres que forman parte de la literatura fantástica desde que podemos recordar.
Winter, Crónicas lunares 4, Marissa Meyer (Hidra), Preventa AQUÍ. (Juvenil/Fantástica).700 páginas. Cuarta entrega de las aventuras de Winter, Cinder, Scarlet y Cress.
Monstruos conectados, Diana F. Dévora (Nocturna), Preventa AQUÍ.(Juvenil/Ficción). 440 páginas. Cuarta entrega de la saga «Monstruo busca monstruo» en el que siguen las aventuras de Summer, Domine, Rayo Negro…
La tentación, Emily Delevigne (Pàmies), Preventa del Ebook AQUÍ. (Romántica).246 páginas. No sabemos si ligar con el jefe, aún sin conocerlo, puede ser un problema para Sadie…
The Lucky Ones: fama,rumores y demás, Clara Cortés y Paula Peralta (V&R Editoras), Preventa AQUÍ. (Juvenil/Ficción) 448 páginas. Cuando todo gira alrededor de los rumores y habladurías, todos ellos orquestados para crear fama, pueden darse todo tipo de situaciones…
Itarte Vlogs Family 2:Los Itarte y el secreto de los duendes, Itarte (Destino), Preventa AQUÍ. (Infantil/Juvenil).160 páginas. La desaparición de Claudia lleva a los Itarte a investigar la acción de los duendes en la familia…
Día 5:
El día que él volvió, Penélope Ward (Titania), Preventa de Kindle y libro físico AQUÍ. (Romántica). 307 páginas.El hijo rebelde de la jefa, la chica del servicio, un verano de ensueño. El retorno y reencuentro, diez años después, de ambos protagonistas hacen que esta historia pinte muy bien.
Más brillante que el sol, Las hermanas Lyndon 2, Julia Quinn (Titania), Preventa de ambas versiones AQUÍ. (Romántica). 320 páginas. Con un matrimonio de conveniencia que, finalmente, no parece ser tan inconveniente empieza esta historia romántica que se desarrolla en un período de tiempo precioso..
Mi ex y otras maldiciones, Erin Sterling (Titania), Preventa de ambas versiones AQUÍ. (Romántica). 288 páginas. En pleno despecho, Vivienne lanza una maldición a su ex que terminará afectando a todo el pueblo en una serie de desastres absurdos harán que Vivi vea la magnitud de una simple maldición.
Los seis de Atlas, Olivie Black (Umbriel Narrativa), Preventa Kindle y físico AQUÍ. (Juvenil/Fantástica). 480 páginas. Cada diez años, los seis magos más extraordinarios se enfrentan entre si para obtener una plaza en la Sociedad Alejandrina, con un argumento así, no puede ser mal libro!..
Roma soy Yo, Santiago Posteguillo (Ediciones B), Preventa de ambas versiones AQUÍ. (Histórica/Ficción)752 páginas. No sé vosotros, pero si la verdadera historia de Julio César la cuenta Santiago Posteguillo, con su increíble narrativa y rigurosidad histórica, hay que leerla. Si o si.
Día 6:
Mi sueño y el de Adrían, Megan Maxwell (Edic. Martínez Roca), Preventa AQUÍ.(Infantil). 48 páginas. De la mano de Pedro, descubrimos la historia de su hermano Adrián, un niño especial..
No me cuentes cuentos, Sandra Sabatés (Planeta), Preventa de ambas versiones AQUÍ. (Libro denuncia, testimonio)304 páginas. Sandra nos trae las historias reales de mujeres que son supervivientes de historias que poco tienen de cuento. La cruda realidad nos golpea duro cuando se trata de la violencia de género.
¡Dumplings!, Hugh Amano y Sarah Becan (Libros Cúpula), Preventa AQUÍ. (Cocina/Gastronomía) 208 páginas. Ideal para todos los tipos de cocineros, los novatos o los más expertos. Cómic divertido que nos enseña a preparar un montón de platos ricos que se incluyen en el universo «dumpling».
Cuando el corazón llora..., Tamara Gorro Núñez (Harper Collins), Preventa Kindle y Físico AQUÍ. (Autoayuda). 304 páginas. Tamara abre su caja de Pandora para explicarnos como sobrevivir a la tristeza, la depresión o el vacío que puede provocar un pasado que siempre creemos olvidado, pero que sigue ahí aparcado.
Cuenta atrás para el verano, La vecina rubia (Libros Cúpula), Preventa de tapa dura o blanda y Kindle AQUÍ. (Ficción).416 páginas. La vecina rubia nos cuenta las ilusiones que de vez en cuando ha creado en su cabeza y las mezcla con su realidad.
Devoción, Hannah Kent (Alba Editorial), Preventa AQUÍ. (Ficción) 480 páginas. La historia arranca hace 186 años, la huida de Hanne por razones religiosas hacen que su vida de un giro de 360 grados. No hay nada mejor para empezar…
Bajo aguas oscuras, Robert Bryndza (Principal de los libros), Preventa AQUÍ, esta vez en audiolibro incluso. (Thriller). 391 páginas. De nuevo la detective Erika Foster nos llevará a través de los misterios para intentar resolver uno más de sus escabrosos casos.
Mi inquieta escocesa, Las hermanas McAllen 3, Moruena Estríngana (Click Ediciones), Preventa solo Kindle AQUÍ. (Romántica).333 páginas. Amor, aventura, lucha, decisión, pasión… Elsie no es una mujer normal en su época y quien se enamora de ella, lo descubrirá pronto.
Día 7:
Aquel último verano, Susana Herrero (Createspace), Preventa AQUÍ. (Romántica,juvenil).414 páginas. La historia de Alex y Priscila dura toda la vida, pero ninguno quiere acordarse de lo que pasó el último verano…¿por qué?…
Yo soy Plex y la pirámide maldita, YosoyPlex (Montena), Preventa ambas versiones AQUÍ. (Infantil/juvenil). 160 páginas. La aparición de una nueva pirámide en Egipto da comienzo a las aventuras más trepidantes de la mano de Plex.
Chef Sapiens, Marcos Vázquez y Elisabeth Ochoa (Grijalbo Mondadori), Preventa AQUÍ. (Cocina/Gastronomía) 264 páginas. 100 platos originales, sencillos y saludables, sin perder el toque glamour, para el día a día.
Salvar a Rafael, Christian Gálvez (Suma de letras), Preventa AQUÍ. (Histórico).500 páginas.
Frida McMoon y los aprendices del tiempo, Pedro Mañas Romero (Bruguera), Preventa AQUÍ. (Infantil/Juvenil).48 páginas. Sumergirnos en un viaje en el tiempo, o mejor aún en unos cuantos, suena muy interesante si vamos acompañando a Frida McMoon.
¿Quién soy? El sol, Pedro Mañas Romero (Beascoa), Preventa AQUÍ. (Infantil).32 páginas. Rimas breves y sencillas para jugar con los elementos de la naturaleza y las sensaciones. El autor tiene los ingredientes perfectos para hacer que los niños disfruten de la lectura.
El semen mola (pero tienes que saber como funciona), Anna Salvia y Cristina Torrón (Menstruita) (Montena), Preventa AQUÍ. (Infantil/juvenil). 160 páginas. Los chicos son siempre los grandes olvidados en clase de educación sexual…Menstruita esta vez se acuerda de ellos y, de la manera más positiva y respetuosa, trae todas las respuestas a sus dudas.
La violinista roja, Reyes Monforte (Plaza y Janes), Preventa AQUÍ. (Thriller).792 páginas. Una misteriosa mujer que movía los hilos del espionaje en todas las operaciones de la CIA,la KGB…nada mejor que la pluma de Reyes Monforte y su arrebatadora capacidad de narrar historias para descubrir la de la violinista roja.
Alone at the top, Carlos Sisí (Obscura Editorial), Preventa AQUÍ. (Thriller juvenil). 368 páginas. Despertar en una casa desconocida y no saber ni cómo has llegado, ni cómo puedes salir de allí. Todo un misterio que hace de este thriller psicológico una propuesta a tener en cuenta.
El tiempo de las cerezas, Nicolás Barreau (Suma de letras),Preventa AQUÍ. Tapa blanda y Kindle. (Romántica). 301 páginas. Una deliciosa novela romántica entre fogones, estrellas Michelin y confusiones. Tiene buena pinta!
Venganza por amor, Caballeros de las sombras 3, Julianne May (Selecta),Preventa AQUÍ. (Romántica).269 páginas. Los destinos de Thomas y Berenice se cruzan en la más oscura de las noches de Londres. ¿Qué pasará a partir de ahí?…
En resumen…
En esta primera semana de abril nos presentan libros para todos los gustos. Los hay infantiles, de cocina, de autoayuda, juveniles y mucho romanticismo. Sin dejar atrás la excelente narrativa de Santiago o Reyes.
Es una oportunidad perfecta para descubrir a Sandra Sabatés en solitario, enfrentándose a un tema tan duro y delicado como es la violencia de género. Que no es, desgraciadamente, ningún cuento.
Espero que os haya gustado este formato que le he dado a las novedades de esta semana, todavía no sé si será el definitivo, porque la semana que hay mucho contenido a lo mejor es un poco pesado para el lector de esta forma, pero lo iremos viendo, tranquilxs.
Si queréis, podéis comentarme que os parece y así voy planificando los cambios.
Os deseo una muy feliz semana lectora. Que trae muy buenas sensaciones. ¡Aprovechemos!.
Para lo que si quiero aprovechar es para agradecer al grupo de Facebook «Intercambio de libros en España. Amantes de la lectura», por su gran apoyo y todo lo que aprendo de sus miembros, sus experiencias como lectores y lectoras (y algunas como escritoras). Os animo a formar parte de él, pero activamente, y participar en los intercambios de libros que, en ocasiones pueden alegrarte el día, la semana o incluso la vida, ¡gracias, grupo!.
Simplemente un día se levantó tranquila. Sin ese cansancio que hacía años la tenía en un sin vivir. Ese cansancio de quien espera lo que nunca llega. Ese cansancio que sufre quien quiere pero no puede. El mismo que Concha había sentido en su pecho hasta aquel bendito día en el que ya no lo sintió más. Ni ella sabía el porqué, pero es que tampoco le preocupaba.
Había pasado toda su vida con aquella inquietante sensación de quien tiene el pan en el horno y siente que se va a quemar de un momento a otro. Esa ansiedad alojada entre su pecho y su garganta, que muchos días no la dejaba respirar tranquila y que era la culpable de su hermosa melena blanca.
En los días en los que todavía compartía responsabilidades con su difunto marido eran también aquellos días en los que las mujeres que eran madres, eran madres,padres y todo lo que hubiera que ser. Pocos eran los hombres que cumplían con todos sus deberes paternales, no solo los de proveer de alimentos y demás necesidades básicas a su familia. Y su difunto marido no era de esos pocos.
No había tenido una mala vida. La verdad. Los ratitos que salía a pasear bajo el sol, recordaba aquellos mismos parajes en los días de su juventud, una juventud plena y feliz, en la que sus padres no dejaban que ella tuviera ninguna escasez. Todo estaba cubierto. Eran una buena familia. Su padre tenía un buen empleo y en su casa no faltaba de nada. Su mente añada renqueaba, pero todavía recordaba momentos como el día de su primera comunión, con tanta liturgia, tanta tradición…una pequeña recepción después de la ceremonia y toda la tarde jugando con sus amigas en un parque cercano. La vida ha cambiado tanto. Tanto que ella ni la conocía.
Ahora todo es la fiesta, los regalos, muchos invitados (a más invitados, mejor), mucho gasto…a veces imposible de asumir. Todo material. Esa era la clave, lo tenía comprobado, en cualquier evento, fuera de la índole que fuera: lo material era lo importante.
La vida, esa que ya no conocía, le había dado la oportunidad de ser madre. Por dos veces, como si la primera no hubiera quedado harta…
Tenía dos preciosas hijas, al menos habían sido preciosas en su niñez, que a su vez le habían hecho abuela otras tantas veces.
Su hija mayor, Conchita, era una señora seria, demasiado seria para Concha, que se tomaba su vida como si fuera una cuestión de guerra. Su casa estaba regida por estrictas normas, su vida era de un marcado estilo marcial y en ella no había ni un minúsculo hueco para ir a ver a su madre, aunque si pasaba por la puerta de su casa cada domingo de camino a misa. Pero después de misa, tocaba el vermú con las amigas, y aquello era muy importante.
Sus nietos y nietas, por parte de Conchita tenía tres,dos chicos y una chica, solo hacían aparición, cuasi fantasmal, el día de sus respectivos cumpleaños. Bueno, también el día de Reyes. Hace muchos años, ya había perdido la cuenta, celebraban la navidad allí juntos. Sus dos hijas, los yernos y todos los nietos y nietas. Pero Conchita dijo que aquello ya no se llevaba, que ella iba a empezar a ir a un hotel a pasar las cenas de Navidad, que allí podría ver a sus amigas y los niños lo pasarían mejor. Claro, en la casa de la abuela, los niños se aburren, es normal.
Si tuviera que prepararle el bocadillo para el cole ahora, no le iba a quitar ni la pimienta del salchichón a la señorita, seguro.
Uy, salchichón. No sabía ya ni cuantos meses habían pasado desde la última vez que comió salchichón. Su médico le había prohibido los embutidos, a lo sumo “unas cuantas rodajitas de jamón serrano del bueno, Doña Concha” , le había dicho aquel jovencito.
Cada vez hacían los médicos más jóvenes.
Y cada vez le quitaban más cosas de la lista de “Permitidos”. Para un placer que le quedaba, y se lo administraban también.
Bueno, se lo administraba ella misma, que era (como a sus hijas les gustaba presumir) autosuficiente, autónoma y muy capaz de hacerlo todo en su casa. Y fuera de su casa, también. Ella organizaba sus menús y sus pastillas semanalmente, llevaba apuntado todo en una agenda: sus citas médicas, cuando le tocaban análisis o controles. Todo.
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Estaba convencida que aquello era parte del éxito en la vida de sus hijas. La organización que, desde pequeñas, les enseñó a tener. Pero nunca lo admitirían para ella. En fin…
Pilar era la pequeña, poco menos de dos años de diferencia con Conchita, pero también un mundo de distancia en cuanto a carácter. Pilar estaba más apegada a su madre, si. Muy apegada. A menudo su abuela paterna, de puros celos, le decía que aquella niña iba a enfermar por estar tanto tiempo pegada a ella. Que no era natural. Pero solo Concha supo del placer de criar a esta segunda hija que pareció nacer solo para ella. Una niña paciente, obediente y que entendía lo que su madre le quería decir con solo mirarla. Una niña con la cual compartió confidencias, frustraciones (que no fueron pocas) y vivencias cuando tuvo una edad que a Concha le pareció prudente para ello.
Pilar era diferente. Era sensibilidad, era solidaridad, era bondad y nobleza. Pilar era todo corazón.
Cuando le dijo a su madre que se iba en misión humanitaria con una ONG a una aldea perdida de África, a esta no le supo a novedad, sabía que tarde o temprano aquella bondad tendría que explotar por algún lado. Estuvo en un poblado, malviviendo, llena de piojos y enfermedades, más de dos años. Cuando volvió, la propia Concha fue a recogerla al aeropuerto en taxi. Toda la ilusión que llevaba ella por encontrarse con su hija fue la misma que su hija traía en pena y frustración. Concha la llevó a su casa, hizo que se duchara, dejó que llorara todo lo que tenía que llorar, alimentó aquel maltrecho cuerpo lleno de cicatrices y hasta veló sus noches de pesadillas y gritos. Hasta que estuvo mejor. Hasta que un día se levantó y, como si no hubiera pasado nada, sonrió por una tontería.
Habían pasado tres meses. Los mismos en los que Concha había adelgazado, envejecido y hasta adoptado la pena de su hija. Tres meses. Borrados en aquella sonrisa.
Decidió volver a su casa, claro. Tenía que retomar su trabajo. Y su vida.
Y lo hizo, pero sin pararse a recoger ni un escombro de la barbarie que había formado en aquellos tres meses. Sin pararse a contarle a su madre porqué lloraba todas las noches antes de dormirse, o porqué lloraba muchos días cuando le ponía el plato de comida por delante, o porqué había tirado su teléfono a la basura. Tampoco se paró jamás a preguntarle a su madre si estaba bien, parecía que solo le importaba que estuviese. Parecía.
Concha estuvo en tratamiento después de aquello. Pero, para variar, ni Conchita ni Pilar se habían enterado. Muchas veces pensaba que, cuando ella muriese, sus hijas no sabrían ni que enfermedades tenía. Creía fervientemente que era así. No lo sabían, seguro.
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La cuestión es que la vida de Pilar ahora había cambiado. Seguía siendo buena, pero ahora… a nivel local. Aquello le hacía gracia a Concha. Si había que ayudar a alguien, Pilar tenía que saber de donde era, porque no iba a ir a cualquier sitio ni nada de eso… como si hubiese hecho todos los kilómetros de su vida en aquel viaje a África y ya con eso, pues le convalidaban los demás viajes. Si había que ayudar a alguna familia que vivía a 300 kilómetros, Pilar llamaba a algún amigo de otra ONG, se las apañaba para acotar su ayuda al pueblo donde vivía. Como si la ayuda se pudiera medir en metros o algo así.
La vida la había cambiado, estaba claro. También había cambiado el apego que tenía hacía su madre. Rara era la semana en la que la llamaba una vez. Casi siempre los domingos por la mañana, a eso de las doce, le preguntaba como estaba, si se tomaba todas sus pastillas, si había comido algo prohibido…todo por protocolo, como decía Concha, «como si fuera también mi médica». Todo eso, cuando la llamaba. Que ya era raro.
En ningún momento pudo volver a disfrutar de aquella relación de complicidad de la que gozaban ambas, en primer lugar por que no se veían apenas, aún viviendo en el mismo pueblo, y en segundo lugar por que Pilar tenía una pareja muy absorbente, como a ella misma le gustaba explicar. Como si fuera normal. Como si fuera tolerable. Como si todos tuviéramos una pareja así.
Al principio de empezar en esa relación, Pilar iba un día en semana a casa de Concha. Pero su novio no dejaba de llamarla por teléfono, mandarle mensajes y pedirle que volviese a casa.
Incluso un día, a los diez minutos de llegar se levantó para irse y su madre le preguntó “¿Dónde vas tan pronto?,no has tomado ni café”…a lo que Pilar le respondió, tomándole ambas manos entre las suyas, que su novio le había amenazado con irse si seguía prestándole tanta atención a su madre.
Así que aquel era el panorama. Pero ya no le preocupaba nada. Sabía cosas que sus hijas ni imaginaban que ella conociera. Sabía que su nieto mayor, Pablito, tenía novio y fumaba porros. Sabía que su nieta Aitana, la segunda por parte de Pilar, se había sacado el carnet de conducir.
También sabía que su hija Pilar había recibido maltrato por mucho tiempo, pero jamás pudo hacer nada por ella. Pilar cerró sus puertas y se “comió” su problema ella sola. Ni siquiera sus hijos, a los que mandó a un internado, pudieron ayudarla.
Cada uno lleva la vida como puede. Eso está claro. Pero también está claro que todos tenemos unos orígenes y estas hijas no lo saben o no quieren saberlo. Concha no tiene mucha más tinta en su tintero, y seguramente le gustaría poder llenar esas pocas hojas que quedan en blanco de historias bonitas con ellas, que fueron en su día lo más bonito que ella pudo tener.
Pero esta vida. Esta que nos rodea, llena de problemas, ruido, preocupaciones ajenas, idioteces varias…esta vida, seguro que no deja que ni Conchita ni Pilar escuchen lo que su madre les pide a gritos. Por que, por mucho que Concha aquel día despertase tranquila y feliz, su pan sigue dentro del horno. Y no sabe cuando se le va a quemar.
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Espero que os guste. A partir de ahora, voy a organizar, como Doña Concha, mi blog. Y los lunes intentaré traeros las novedades literarias que vayan surgiendo y los jueves intentaré dejaros una reflexión, texto, opinión, relato. Lo que se me vaya ocurriendo.
Esta semana os lo dejo hoy, viernes. Para que tengáis todo el fin de semana para reflexionar. Creo que es un bonito tema, triste, si. Pero atemporal también. No dudéis en dejar comentarios y compartir. Y por supuesto, podéis suscribiros y saber al instante que he publicado algo.
¿Por qué este titulo? ,buena pregunta. Han pasado casi tres años desde mi último post y, como ya todos sabéis, ha pasado de todo, además de la vida. Cuando echo la vista atrás, todavía recuerdo aquellos días en que todavía no teníamos ni idea de lo que se nos venía encima. Y también recuerdo muy bien aquel 14 de marzo de 2.020 en el que salimos, ya con el decreto de confinamiento vigente, a pasar la ITV de nuestra pequeña furgoneta. Aquel fue un día aciago. En la ITV nos rompieron el radiador del coche, sin remedio, tuvimos que llamar a la grúa y salimos de allí gracias a mi suegro, que vino a recogernos y a llevarnos a «hacer la compra».
Foto: Eva Fernández Dorado
Esta fue la imagen desoladora que me encontré. Como podéis imaginar, el ataque de ansiedad fue de los que hacen historia. Tuve que salirme del super para no entrar en pánico. Nada de leche, nada de lo más básico, papel higiénico (por supuesto), pasta, arroz…ni siquiera pan. Supongo que todo aquel comportamiento se podía tomar como «normal» en una población que nunca había vivido un estado de confinamiento duro en su historia. Pero no fue más que el principio de una serie de comportamientos que nos llevaría a aprender mucho de nosotros mismos. Hasta la actualidad.
Los primeros días fueron duros, creo que en eso coincidimos todos. Sobre todo aquel coche de policía con un megáfono, recodándonos que debíamos permanecer en casa por el bien de todos. Todo tan apocalíptico. Todo tan trágico. Tanta gente fallecida. Tanta confusión. Tanto negacionista. Y tanta desinformación.
Las redes ardían, la tele continuamente nos bombardeaba con el numero de fallecidos, contagios… todos aprendimos nuevos términos: pandemia, distancia social, medidas de protección anti covid, supercontagiadores, carga viral, ventiladores mecánicos, asintomáticos, desescalada…Bueno, de todo hay que aprender. Incluso unos cuantos miles de personas aprendimos a confeccionar mascarillas de tela para colectivos que «luchaban en primera línea», cual guerreros en plena batalla.
Creamos grupos. Hicimos miles de mascarillas. Repartimos en hospitales, residencias, personas de a pie, trabajadores de todo tipo. Mucha gente donaba los materiales. Y otras muchas personas se saltaban los controles de la policía para realizar los repartos, tanto de mascarillas como de materiales. Fueron días complicados, pero el tiempo pasaba de otra manera. Y nos dio la oportunidad de conocer gente realmente maravillosa. Gente, en su mayoría, que deseaba ayudar como fuera. Que sentía la enorme necesidad de colaborar y no veía como hacerlo, viendo en la falta de mascarillas su oportunidad. Gente que cosía hasta la madrugada sin recibir nada a cambio…a lo mejor algún video o foto de agradecimiento, en la que podíamos ver nuestras mascarillas. Fue emocionante. Surgieron movimientos, amistades, conciencias…No hay mal que por bien no venga.
GettyImages.com
Han pasado tres años y en estos tres años ha pasado de todo…Volcán, guerras, terremotos, brexit, la muerte de George Floyd y el estallido del movimiento «Black Lives Matter», una explosión en Beirut que nos dejó a todos helados. Huracanes, fuegos, atentados. Vacunas, asaltos al Capitolio, una borrasca que deja media España aislada por su agresividad, la vuelta de los talibanes, nuevas mutaciones del virus que aparecen cada dos por tres, dejando en jaque a la comunidad médica. Y por supuesto, todos los personajes ilustres que se han ido quedando en este largo camino, sin dejar en el olvido a ninguno que pertenezca al mundo de la cultura, no quiero dejarme a ninguno…Caballero Bonald, Noah Gordon, Quino, Rubem Fonseca, Anne Rice, Amparo Dávila..entre otros… y muy especialmente a mi querida Almudena Grandes.
Imagen: La Voz del Sur
Y aquí seguimos. Después de habernos vacunado(solo dos dosis, porque ahora debemos esperar el plazo establecido para la tercera) y haber pasado incluso la variante Omicron.
El mundo sigue siendo un lugar peculiar, duro para algunos, muy beneficioso para otros. Las desigualdades se han acentuado, pero las protestas y las voces que dicen «Basta» también se han endurecido. Está claro que en esta era, la llamada «Era de la información», nos ha tocado vivir un tiempo en lo que predomina todo lo contrario, en el cual un bulo vale más que una información veraz , en el cual la oposición de un gobierno utiliza esos bulos y las muertes ocasionadas por un virus para obtener votos, en vez de aunar esfuerzos y luchar todos contra la marea que se nos vino encima como un pueblo unido. Spain is different!
El planeta retumba, sigue habiendo acontecimientos sociales y fenómenos meteorológicos cada día, a cada cual más relevante para el futuro. Un futuro incierto, pero no más que hace tres años. Un futuro en el que no quiero imaginar los libros de historia, porque a nuestros nietos, si es que llega esa generación, les queda por estudiar tela marinera.
En el tema lectura, os podéis imaginar.
No sé si os pasa a vosotros, pero yo no puedo leer si no tengo la mente al 100%. No puedo concentrarme, meterme en la historia. No puedo estar leyendo seis veces las mismas dos líneas y no enterarme de lo que dicen, me frustra muchísimo. Así que tuve aparcada mi pasión durante bastante tiempo. Mientras, sigo en un club de intercambio de libros y mi montón de libros pendientes sigue subiendo como la espuma.
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Os confieso que, después de mucho esfuerzo, pude terminarme «La restauradora», de Amanda Stevens, la primera parte de una saga ( La reina del cementerio) de un género que siempre me ha gustado mucho. El misterio, los fantasmas, el suspense…todos ellos mezclados con un amor prohibido y demasiados cabos por atar. Me encantó la temática, así como la meticulosidad con la que la autora se para a definir cada escenario donde transcurre la novela, cada personaje y sus características. Si, ya lo sé, es una novela dirigida a un público más joven, pero este genero siempre me ha gustado, y sobre gustos no hay nada escrito.
No puedo contaros mucho, ya sabéis que no me gusta «destriparos» los libros. Pero es una historia muy bonita, con un enfoque diferente a lo que estamos acostumbrados. Ya estoy a la búsqueda de la segunda entrega, «El reino».
Roca Libros
Lo terminé hace unos 20 días. Hice un nuevo intercambio, en el que conseguí «La isla de Alice». Un libro bastante extenso del que solo llevo unas cuarenta páginas leídas y disfrutadas. El autor, Daniel Sánchez Arévalo, dota a la protagonista de un tono irónico bastante divertido para las circunstancias que le tocan vivir. Esta ironía, y su cabezonería, hace que la historia empiece lenta pero vaya tomando intensidad. Hasta ahí puedo contar por ahora.
kobo.com
Y hasta aquí mi retorno. No puedo prometer que seguiré escribiendo cada día aquí, porque prefiero vivir al día y ,si saco un ratito, postear al menos una vez a la semana. Espero seguir llegando a la gente, a más gente y a gente que esté más lejos.
Y que sigamos todos viviendo, sobre todo, la lectura como una gran pasión. Como ese refugio del que os hablaba en otro post en el que podemos escondernos cuando todo se pone crudo y parece que todo el rato el viento quiera hacernos imposible dar un solo paso. Todos nos merecemos ese refugio, os animo a encontrarlo.
Un «sitio» confortable donde poder respirar tranquilos sin miedo ni mascarillas, en el que poder sonreír, llorar y descubrir sin temor a contagios, efectos secundarios ni ninguna otra trama que no sea más interesante que la de la novela que estemos leyendo en esos momentos. Donde podamos vivir una vida normal, tal y como recordamos. Casi como era hace tres años. Gracias mil por seguir aquí.
Por aquí ando de nuevo, tras unos días bastante alborotados …una nunca sabe lo que trastorna un ingreso hospitalario hasta que no lo vive. La cuestión es que me han operado y he pasado cuatro días en el hospital. La verdad es que voy lo indispensable a los hospitales, soy enemiga de las largas visitas y sobre todo de llevar a los niños a ver a los enfermos. Considero que los hospitales son, hoy en día, un foco de infección en potencia, donde hay que entrar cuando no haya más remedio…así que cuando me llamaron para ingresar y operar,tras organizar más o menos como iba a ir funcionando «la máquina» en mi ausencia, me hice mi lista y puse en primer lugar: mi libro.
Hace unos cuantos meses terminé el primer libro de la trilogía de Eva Gª Sáenz de Urturi, «El silencio de la ciudad blanca». Me gusta mucho este género y la verdad, no tenía el siguiente libro de dicha trilogía, así que empecé,mientras tanto, «Cuídate de mi» de María Frisa. Para no ser injustos, lo tenía un poco abandonado, por mi falta de concentración y nervios de las últimas semanas, y confiaba en que…en la tranquilidad del hospital, podría retomar e incluso terminar el libro.
Pues nada más lejos de la realidad. No sé en los hospitales de vuestro entorno, pero en el hospital en el que me han operado, la tranquilidad brilla por su ausencia…Menos mal que mi ingreso ha sido corto, sino salgo de allí más loca de lo que ya ando…
Los pocos ratitos que pude ponerme a leer, siempre me interrumpía alguien del personal médico, algún familiar de la enferma de al lado o, por supuesto, mis propios familiares.
Leer en el hospital, supongo que es, cuando menos, complicado. Creo que no importa cuan larga es tu estancia, si estás allí como enfermo o como acompañante, o si llevas lectura liviana o más profunda. Se ha demostrado que el ser humano necesita alrededor de 20 minutos para conseguir la concentración plena en lo que esté haciendo, y como ya os imagináis, incluso lo habréis podido comprobar, no hay veinte minutos tranquilos en un hospital. Ni siquiera a la hora de la siesta.
También he de decir que depende mucho de algunos factores:
Gravedad de tu afección o de la afección de la persona a quién vas a cuidar. Esto determinará el tiempo de ingreso,claro…y también el tiempo que puedes dedicarle a la lectura.
Frecuencia de visitas: tanto tuyas como de tu «vecino», si no gozas de habitación individual. Es difícil concentrarse en una trama cuando oyes las conversaciones de unos extraños a pocos centímetros de tu cama.
Al igual que la frecuencia, es importante el tiempo de las visitas…es decir, el tiempo que las visitas permanecen en la habitación. Hay visitas interminables que, si te pillan leyendo, te hacen perder el hilo por completo de la trama.
Y, por último, la elección del libro. Si te llevas un libro que ya has empezado en casa, es muy probable que no abandones en el intento, ya que es más fácil seguir el argumento. Pero si eliges uno nuevo, corres el peligro de que se te «atragante» a la primera de cambio, ya que tanta interrupción pasa factura y es bastante comprensible si decides dejarlo para otro momento, por ejemplo para tu recuperación en casa.
¿Estas reflexiones harán que tome otra decisión distinta de la que tomé cuando me llevé mi libro al hospital?….SI. Rotundo. Ahora sé que no puedo leer en un hospital, hay demasiadas distracciones para mi, demasiado ruido, demasiada gente. Y para mi leer es un verdadero placer, llenarme de letras al mismo tiempo que me lleno de relax, no tiene precio. Así que, si hay una próxima vez, el libro se quedará esperándome en casa, para ayudarme en mi recuperación.
¿Tenéis alguna experiencia de este tipo?¿Queréis compartirla aquí?…Sentíos libres de hacerlo. Un saludo!!!
Una de mis autoras favoritas es Isabel Allende. Desde muy joven, me ha encantado leer sus libros, con su característica narrativa tan exquisita, llena de matices y con esos toques de humor, tan suyos.
Isabel es peruana, como muchos sabréis, pero vive en California. Tiene 76 años y es muy activa y accesible en sus redes sociales, es una mujer que evoluciona con el tiempo en el que vive y así mismo lo hacen sus libros.
Como muchos otros autores, ella también empezó escribiendo para el público mas exigente, los niños, y muchas veces ha confesado que fue el periodo más corto pero más satisfactorio de su carrera. Tras esos años como redactora en diferentes periódicos y escritora infantil, empezó a escribir plasmando parte de sus experiencias y mezclándolas, como ella solo sabe hacerlo, con una ficción deliciosamente narrada que ha hecho que muchas de sus novelas hayan sido llevadas a la gran pantalla (este tema de libros adaptados al cine lo dejo para otro post…).
Uno de sus libros más recordados, y que me causó gran impacto, fue «Paula», un libro autobiográfico dedicado a su hija, que falleció con solo 28 años de edad, afectada de porfiria. Se publicó en 1994, pero yo lo leí muchos años más tarde…no creo mucho en las casualidades de la vida…este libro vino a caer en mis manos justo cuando yo pasaba por el angustioso trago de haber perdido a mi madre en un accidente de tráfico que me dejó sin ella precozmente y estando yo embarazada de mi primer hijo. Después de leer «Paula», investigué un poco por internet y encontré una dirección donde poder escribir a la Sra. Allende, agradeciéndole la gran ayuda que para mi había sido leer el libro que ella había escrito para su Paula, ya que me ayudó muchísimo en mi doloroso duelo. Para mi sorpresa, al cabo de unos meses, recibí en mi buzón una foto dedicada con unas cariñosas palabras (muy personales, con respecto a lo acaecido con mi madre).
Es una persona muy cercana y con gran sentido del humor, aún habiendo pasado grandes tragedias en su vida. Ello demuestra que, tanto la lectura como la escritura, «liberan» de alguna manera a la mente de toda la opresión a la que la sometemos con nuestros problemas. Afortunadamente, como dije antes, ha sabido evolucionar y sus lectores se lo agradecemos mucho. Escribe novelas biográficas,policíacas, históricas, románticas e incluso se atreve con el público más joven.
Desgraciadamente, todavía, no he podido leerme sus 23 novelas publicadas hasta el momento, pero nunca es tarde y tengo muchas en mi poder, gritándome desde la estantería para que empiece pronto con ellas…
Las que si me he leído, hasta ahora son:
La casa de los espíritus (1982)
El plan infinito(1991)
Paula (1994)
Afrodita (1997)
Hija de la fortuna (1998)
Retrato en sepia (2000)
La ciudad de las bestias (2002)
El reino del dragón de oro (2003)
La suma de los días (2007)
Por aquí tengo pendientes unos cuantos, entre ellos «Inés del alma mía» y «Más allá del invierno», que los empezaré en cuanto pueda, ya que ando inmersa en una policíaca muy interesante.
Lo que más puedo destacar sobre ella como escritora es la sencillez, aparente sencillez, con la que cuenta sus historias. No le hacen falta florituras, ni recargar los textos…solo deja fluir la historia y eso te envuelve en un halo delicioso de amor, ternura, humor, aventuras, drama e incluso misterio, en ocasiones.
Es, en definitiva, una de las grandes de nuestra época y, aunque mucha gente la tache de «empalagosa», creo que porta muchos textos en su mochila como para creerse cualquier tópico acerca de ella antes de leer alguna de sus obras. Como siempre, gracias Isabel.