Sol@.

Hace tiempo que quiero hablarte. Hace mucho que quiero contarte cosas que no ves. No las ves simplemente porque no quieres. Desde hace mucho ya no respiras para vivir, lo haces porque es un acto reflejo y tu cuerpo sigue haciéndolo, no por tu voluntad.

Quisiera decirte que la vida es mucho más de lo que tú estás sintiendo. Que la vida regala momentos a los que tú les vuelves la cara, porque piensas que no te los mereces. Casi no recuerdas cuando tu paso por este mundo se volvió tan doloroso, pero seguro que jurarías que fue justo al nacer.

La vida duele, si. Pero algunas más que otras.

G4889166 en Pixabay

Hay vidas punzantes, sin tregua, sin espacio para coger aire. Sin resuello. Una pelea continua. Estrés, dolor, ansiedad, pena, malos pensamientos, malos actos, enfermedad…

Hay vidas que te llevan, casi sin sentirlo, a la más miserable soledad, aún estando rodeado por miles de personas. Te arrastran a ese estado de la mente en el que no ves nada positivo, nada bueno, nada que pueda llenar ese vacío en tu pecho. Nada.

Esas vidas en las que tu cabeza todo el día está encerrada en una tormenta. Entre rayos y truenos, muchos truenos. Todo el día pensando, todo el día maquinando…pero nada bueno. Críticas. Insultos. Malas palabras. Palabras hirientes. E incluso malas acciones.

Daño. Solo quieres hacer daño. Todo el que la vida te hace a ti. Y así andas. Sol@.

Creyendo que tienes amigos, cuando esas personas te utilizan a su antojo. Pensando que nadie te quiere, para alimentar ese odio que no te deja acercarte a los que te aman de verdad. Llorando y engordando problemas que no deberían serlo, porque no son tuyos. Y haciendo daño a quien jamás te lo haría a ti.

Josh Clifford en Pixabay

Pienso en como hacerte salir de esa tormenta. Pero, de repente, me doy cuenta que la tormenta eres tú. Has hecho tan grande tu daño, tu dolor…que ya nadie puede hacer nada por ti.

Seguirás sol@. Hasta que quieras. Hasta que ahuyentes las nubes negras que oscurecen tus pensamientos y sentimientos. Esas mismas que no dejan que quien te quiere de corazón se acerque a tu lluvia, aunque sea para llorar contigo.

Deja un comentario